Manual para dejar de ser una persona sensible

Frunce el ceño cuando todos los demás rían. Con un ligero levantamiento del párpado. Mayor que al interactuar con una risa pero menor que el encuentro de un enfado.

Muestra una mueca, a relucir sombrío bramido de elefante. Si es que bramen. Huye del romanticismo y llamalo locura.

Feroces gestos que debes llevar a cabo cuando todos los ojos puestos en ti, se iluminen por la duda.

Lleva a tu ser sensible al abismo de la locura con peleas y discusiones sin sentido. Pide por favor y lo siento tantas veces hasta que te rompas.

Y cuando eso suceda, deja que cada uno de tus pasos inseguros se vuelvan seguros.

Destripa lo desconocido y como si no te dieras cuenta, llama lo prohibido.

Hija mía, hijo mío. Huye del tiempo porque sin él, aprenderás. Aprenderás que el odio nace de los hombres sensibles. Aléjate de ellos, refugiate en los diferentes. Los que se ríen por todo, las despistada… las no románticas.

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