Diario

Escribo un diario bajo la siempre atenta mirada de Dios.

De mis azañas, lloroso, quejas, penas y sirenas se componen agravios de idas y venidas que corren el corazón.

Escribo un diario por y para no dejar de soñar, por miedo al olvido. Y cuando ocurra, tener un lugar al que volver. Ver mis huellas pintadas en la costa, sobre la arena y lejos del mar capaz de borrar dichosos secretos.

Busco una orilla de las circunstancias que me atañen. Un suspiro, caricia santa devota, un arrepentimiento necio por si la razón algún día de estos falla. Y no me lleva la vida más remedio que deambular por la incertidumbre del que no puede. No.

Un faro, rosa celeste en medio de letras de piedra. Carente de risa, llena de emociones. Escribo un diario seco. Por si algún día por miedo a perder la manzana, me caiga del árbol.

Un diario agrio de experiencias vividas, de tinta y en ocasiones talla con los pies. Un diario que no ceda ante la tiranía del tiempo. Un diario libre del lastre del orgullo.

Escribo un diario bajo la siempre atenta mirada de mi Señor. Quien sabe si le gusta lo que zarandeo de línea en línea. Escribo un diario por miedo al olvido.

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