Poesía

Que descaro de mi parte, que rincón horrible fue en el que dejé mis letras fluir cual arroyo fluvial de los frescos montes del invierno. Supongo que no todo sale como sueñas me dice el ladrón de risas flojas y que gran mentor fue él. Me enseño más de lo que jamás pude imaginar y es que este mundo me resulta raro. Su gente. El ladrón de risas flojas ya no viene tan a menudo, ya no es tan joven como antes. Sus charlas ya no son tan largas. Ahora dio sus frutas al silencio, se quedó bajo la sombra del árbol tuerto, recogiendo las semillas plantadas en él. Se quedó con las semillas. A la espera de nada más que él . A la espera de plantar las semillas que den sustento a las respuestas de sus carcajadas. El ladrón de risas flojas ya no lleva sombrero. Se viste sin gabardina. Porta largas botas de cuero. Ya no da saltirones por cada risita que se le escapa. El ladrón de risas flojas se mira él reflejado del espejo su negra pupila. Que fue de ti? Que es de ti?

Blog de WordPress.com.

Subir ↑