Aya

Una doncella me volvió a dar las ganas de escribir, volvieron las ganas por vivir, se fueron los males al dormir.

Hermosa flor del desierto de pétalos blancos formando su velo blanco.

Cubre su cabello, que bello mar azul.

Bella mujer musulmana, impregnado su aroma entre las paredes de mi alma. Agacha la mirada aún cuando nadie más la ve, temerosa del Dios de nuestra fe. Los dos encontramos refugio en Allah.

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