al filo de la empatía

Cinco años llevaron mil senderos donde varias veces no supe , cinco años y cuento desde que tengo uso de razón , cinco años previos desde un año que no recuerdo y recuerdo vanidad de entre los que no recuerdo. Cinco años recuerdo poco, cinco años ,solamente . La desgracia, ella enamorada de mis locuras, se cambio de apellido y tatuó su nombre en mi piel aunque nada fue filo cortante al ocaso de la luna menguante. Cinco años llevaron por senderos, un camino de la mas efímera empatía y no vale con saber recorrer esos frondosos caminos, no vale con pisar la arena resbalosa lana de piel de tiburón. Supongo que la empatía es un don divino y sólo sangran los mortales. Vino barato para un cáliz durmiente. Como dibujar un cuadro de arena en medio de un museo que ya nadie visita. Hoy en día la empatía debiera considerarse don divino Don de los Alpes montañosos, cabalgante galán de las verdes montañas o simio erguido de un oscuro bosque cuya noche sea eterna. Que más da, necio fuera aquel cuya razón no fuera filo cortante, dolor agudo para quien no quiera ver. Necio fuera aquel cuyo intelecto abreviara mis palabras y despojara de mi , el rojizo de mis venas. Ya no sangran, ya no sienten.

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