Ya no hay

Supongo que no hay vacuna ni pastilla que valga. Ni siquiera unos estupefacientes te calmarian cuando lo que te duele es el alma.

No hay receta médica para un alma herida. Y es una pena, los veo. Las veo. Cada día menos empaticos, se hunden. Nos hundimos en un mar de oscuridad donde mueren sueños, esperanzas tejidas por sus propias telarañas.

Que mal, cuanto mal!

Cada vez somos más malos, más malos y menos buenos. Ya no, ya no hay alas encendidas, sino cambios a causa de un malestar :el soneto de un alma enferma, que quiere tocar el cielo sin saber volar. Ni lo suficientemente alto como para poder comprenderlo.

Porque ya no,

ya no hay vacunas que valgan

y menos para un alma herida

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