Un sueño sobre un sueño

Uno de mis mayores sueños es poder encontrarme con Dios. Poder tener una charla con quien su juicio parte de una simple palabra. Aquel que dice se y es. Sentarme en una mesa para 4 o 5, ocupar cada uno un lugar y preguntarle.

Me gustaría hablar de la vida con Dios, de la muerte, del amor, del odio y del perdón. Y soy consciente que no aguantaría mi cuerpo ser cercanía ante poder de tal magnitud, que no aguantaría mi cerebro ni la más pizca brizna de sabiduría que pudiera él proporcionarme, a no ser que así él lo desee.

Ahora mismo no sé exactamente que le preguntaría, posiblemente titubearia sin remedio por un rato y agacharia la cabeza de la vergüenza por tantos pecados que he cometido.

Me sentaría en una mesa o pondríame de pie, no sé realmente que haría pero después de un rato, si así él lo permite, hablaría.

Dejaría mi lengua bailar al son de la curiosidad. Es más,le preguntaría como si no hubiera mañana.No me dedicaría con preguntas sobre lo que pasó en vida pues así fue su veredicto y no soy quién para juzgarlo.

– Cuál es la verdadera fuerza de la esperanza? –

– Vale lo mismo una barriga hambrienta que una saciada?

– Por qué tenemos cinco dedos? –

– Tiene forma el viento? –

– En que se basa el amor? –

– Existen las almas gemelas? –

– Por qué parece que me besa cada vez que sopla con fuerza?-

– Somos buenos los humanos o por lo contrario egoístas sin remedio ?-

– Es el verso sobre nuestras lenguas tan poderoso como nos pinta la poesía?-

– Que es mejor? Ser libro que enseña a clara luz de luna o pluma bajo arresto del día ?-

Tantas preguntas en mente que cuesta plasmarlas. Van desde la más sencillez del blanco de nuestros ojos, hasta el abstracto sonido que nace de la pala del campesino.

Mil y una preguntas. Tantas como estrellas cuenta el cielo, tantas como palabras escuchan del viento.

-Que es el metal?

-En que se basa tu proceso de creación?

– Sobre las matemáticas. Porqué?

– Cuál es el verdadero sentido de la familia?

– Vale más la voz de quien escucha o de quien habla?

– Te hemos fallado?

– Por qué nos perdonas tanto si sabes que el pecado aquí abajo es pan de cada día?

Y es que aquí abajo las cosas siguen mal. Aunque que voy a decirte que no sepas ya.

Mil y una preguntas guardadas en el cofre del tesoro, rumbo a las inquietudes que me rodean. Fruto de risas, amistades y lágrimas tragadas por la tierra. Un cofre que espera algún día aunque sea por un viejo marinero o un pirata, ser abierto.

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