Entre Rimbaud y Cavafis

El Sol, tumbado sobre su cama azul, comienza a taparse con su negra manta. Elevado sobre esta silla, bajo la tierra de lo que me rodea y es que en este punto del mundo, se aprende a ser madrugador y la luna tornase diurna.

Varios ejes forman los puntos que dibujan este cuadro, atrapando el frio y no dejando salir nada mas que escarcha caliente.

Mis pies regocijanse por lo colorido entre el libertinaje de Rimbaud y Cavafis. Dos almas que siguiendo su naturaleza , nacieron y fallecieron . Pero como estrellas, siguen brillando después de muertos. Nosotros seguiremos bebiendo de su claridad , de su magia, de su misterio

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