Ahí viene

Ahí viene con su gabardina, su sombrero de copa negro y su bastón de madera. Encorvado ,pues lo años no pasan en vano y con su máscara rota de la ambigüedad que puede tener el destino.

Atento a sus pasos, me mantengo frío ,distante sin ganas de dar rienda suelta a las cadenas que presionan mil lenguas. Le siguen mis ojos clavados en esas cuencas vacías que disimulan por ojos sin arterias. La lluvia se ha vuelto imperceptible. A estas alturas sólo cabe en mi la aterradora imagen de esa cosa moviéndose por un vacío que se llena a cada paso que da. Un temeroso paso para atras llama su atención. Me mira. Huele  mi desesperación por no ser notado y sin vacilar me acerco al armario que se encuentra cerca del guardarropa. Lo abro y agarro una escopeta polvorienta, herencia del tío Kherl. El simple roce de mis dedos al tacto de ese frío metal trajo viejos recuerdos y viejas palabras dichas por  tío Kherl. Pero no había tiempo para ñoñerias. Me buscan.Debía armarme.

2 comentarios sobre “Ahí viene

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